ADICCIÓN
<<... y cuando la resaca le permitió pensar con la lucidez con la que acostumbraba (cada día más penumbrosa), advirtió que las penas habían aprendido a nadar en el güisqui. Probó sin suerte con la ginebra, con el vodka, con el tequila, incluso con el anís, hasta que una noche de mono -o de cadenas- se tomó un refresco gaseoso -cuya denominación comercial recuerda a dos drogas que se esnifan- y, mira tú por dónde, las penas se ahogaron.
¿Que ahora está enganchado a esa diabólica bebida? Sí, es cierto. Pero ¿no sería peor si lo estuviera a la Fanta Limón, al Trinaranjus, a la Tónica Suepes o al Biter Kas? ¿Eh?>>
Fragmento de la novela: “Sepia”
del escritor alemán: Pierre M. Littbarski (Andernach 1921- Santa Mónica 1995)
Fotografía de Manuel Forés.
Muy buenas tardes y disfruta de lo maravilloso de las adicciones sin condiciones.
ResponderEliminarBuenas sean. Soy adicto al aire puro de las montañas libres de la acción de ser humano y al arroz bien cocinado. Disfrutar de los primero es caro, si no vives cerca de determinados lugares. De lo segundo ......, es tan difícil .... (je).
ResponderEliminarMuy buenos días y tendremos que poner remedio.
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