PALIO

Las siete menos cinco de la tarde. Un sol de injusticia acentúa la humedad. El olor humano y el olor a caballo se entremezclan. Ganan los diez corceles. Sesenta y nueve mil doscientas veintisiete almas esperan vitorear al ganador. 

Se inicia la carrera. La marabunta ruge. No importa el jinete. Basta que el animal  (el de cuatro patas) complete las tres vueltas con la spennacchiera en la cabeza. Basta que no se mal hiera en el intento. Basta que el empedrado de la Piazza del Campo no acabe con él.

Texto: Anónimo
Fotografías de Manuel Forés











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