LA FORZA DEL DESTINO (Crítica amusical).

Por delante. Un abono normalito de una temporada de la Ópera de Valencia (más exactamente, en el Palau De las Arts Reina Sofía) cuesta menos que un año de fumateo a cajetilla diaria. Y es cultura. Algo que viene bien recibir, de vez en cuando, en el cuerpo (pero sin abusar no vaya ser que guste).

Más chulos que un ocho levantamos (o se levantó o levantaron) en Valencia un templo al dorremi (Las Arts) que nos puso en el mapa de la excelencia musical a nivel del mundo mundial. Nos costó una pasta y, seguramente, una “sobre”pasta. Y lo que nos costará, morena. Ese lujazo, por lo visto, no nos lo merecemos. Son malos tiempos para la lírica. Y, para esto, tampoco hay pasta. Lógico: con los problemas que venimos sufriendo para llegar a fin de la mitad del mes  (bueno, no, ya no, que ya no hay crisis), resulta necesario recortar en todo lo que no resulte vital para coadyuvar a respetar y mantener derechos fundamentales que posibiliten una vida digna a los ciudadanos y ciudadanas. Pero .... si hay recortes para mi ¿no deben haberlos igual para ti? 

La subvención que recibe del Ministerio de Cultura, el Palau De las Arts Reina Sofía, asciende, según me chivan, a 397.000 euros. Con eso podemos disfrutar de mi tío Paco tocando La Boheme a la dolçaina en tres actos y tres sesiones a la semana durante un año o más. Por contra (“contra” subrayado y en negrilla) me dicen que el Teatro Real de Madrid recibe, del mismo Ministerio, la cantidad de 8,7 millones de euros. Ahí, ciudadanos de la capi, con más derechos que yo, no disfrutan del dulce sonido de la dolçaina de mi tío Paco. Les deber tirar más el rico trinar de Plácido Domingo, o el de Gregory Kunde (ayer en Valencia, extraordinario), Marcelo Álvarez o Juan Diego Flórez, entre otros muchos y otras muchas grandes estrellas del firmamento musical. En Barcelona (Liceu de Barcelona, 6,5 millones de euros) también hay ciudadanos con más derecho que yo.  Y en Sevilla (Teatro de la Maestranza 1,4 millones. Éle). ¿Sigo?

Pues el que no sigue es Zubin Mehta, harto de no poder hacer una programación, cansado de que le confundan con el que fuera cancerbero del Ath.Bilbao, Barça y Valencia C.F., y de tanto recorte presupuestario, y de tanto agravio comparativo rubricado sin descaro en los Presupuestos Generales del Estado, se va a hacer el indio con la batuta y con la música a otra parte.
Que ganas tengo de que salga alguien sin coleta y abandere una renovación política con dos deditos de frente y ponga patas arriba tanta mezquindad, tanto desenfreno y tanto amiguismo. Y no lo digo por esto de la Ópera, que a fin y al cabo de no es más que un espectáculo para los sentidos que no aplaca el ruido de tripas ni pone techo a quienes no pueden pagar su hipoteca por mucho que lo intenten. Esto no es más que un ejemplo, entre un millón, de la sinrazón y el oprobio que sufrimos los ciudadanos de a pie, ya vivamos en Madriz ya en Matalascañas, ya nos guste la ópera, el ballet o er furbo. 
Libiamo, libiamo ne'lieti calici che la belleza infiora!

Texto: Manuel Forés
Fotografías: de mi móvil.


Foto 1: Espectadora enganchá al móvil

 Foto 2:  Mi última visión antes de caer dormido en el Acto I

Foto 3:  Acto IV. Me despierto entre gritos y consignas.

Comentarios

  1. pero si bas a la ópera i too... inga va. las fotos esta vez dejan mucho que de desear... de politica mejor no hablamos.

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  2. Boy, boy. Soi muy curto.
    Y las fotos ...ejque .... ejque no dejan hacer afotos, coñ! ¡Tampoco aquí!
    Y psss, oyes, avlemos de política, que por opinar que no sea o fuerese.

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