THOR QUEMADA EN EL IVAM.
Viernes Santo. Ni un alma en el
IVAM. Hoy se paga. Pago. ¿Se pueden hacer fotografías? Ni con el móvil. El
servicio de seguridad me persigue y ni siquiera he sacado el armamento pesado
de la bolsa. Ojo que cojo el móvil. Ojo que fotografío –atención- el cartelito
explicativo de una obra. ¡Ya está! El peso de la Ley, el Reglamento y la Inquisición
recaen sobre mi. ¿Ni el cartelito? Ni el cartelito. Protesto. Gran parte de los
grandes museos del mundo permiten fotografiar sus obras. Es publicidad gratuita.
Una forma de proyectar el contenido de sus exposiciones, de fomentar cultura.
Que no, que está prohibido. Y me siguen por todas las salas. Me siento
prisionero. Mis movimientos son vigilados por uno o dos seguratas. Es su
trabajo, son sus órdenes. ¿Qué me sienta un posible delincuente está dentro de sus
instrucciones?
Paso a una sala donde no se exponen –una vez más- obras del
expolio realizado al escultor Miquel Navarro (esas están en otras dependencias y me las conozco de memoria). Dos pavos y una pava observan
boquiabiertos, sentados en el suelo, una proyección. Por un momento creo que forman
parte de la exposición por su inmovilidad. Uno se puede sentar en el suelo pero no puede hacer fotos. (Cuando
digo hacer fotos, hablo de fotos sin flash).
Salgo de la sala casi escoltado. Saco
de nuevo el móvil. Fotografío otras dos grandes obras de arte contemporáneo:
“Rómpase en caso de incendio” (sin más datos del autor y de la técnica
utilizada, si bien está claro que se trata de una técnica mixta, y una obra de
menor formato sin título, firmada por un tal Zettler). Y de nuevo la regañina
del personal inquisidor. Que no, que no y que no. Que no se pueden hacer fotos
en el IVAM. Me voy harto pero antes pido una “hoja de sugerencias”. ¿Para qué? Para sugerir, of course.
Asiduo visitante de un cada vez más chuchurrío
IVAM, me están quitando las ganas de volver.
Palabras e ifotos de Manuel Forés.
Foto 1: Mi primer delito fotográfico
Foto 2: Segundo delito (con alevosía)
Foto 3: Tercer delito con ensañamiento
(la pena también se agrava por la reincidencia ex. artículo 22 del Código Penal)
Foto 4: Soy un pecador; me persigue la Ley y el Orden.
Pido la hoguera antes de ser interrogado y torturado (por este orden).
ya tio... ya no se pueden de hacer... jo. Me gusta, buen reportaje denuncia. Hasta el Thyssen deja ya hacer fotos, son conscientes de la publicidad gratuita que conlleva ( me lo dijo un amiga que trabaja en el Thys). Pero... espera... no será que... no será eso precisamente... que no tenga publi, que nadie vaya al Ivam... inga vam !!!
ResponderEliminarDa pena, admirado Deif. El otrora opulento IVAM se ha vuelto decadente, reiterativo y, especialmente, represivo. ¿Camino de ser otro edificio vacío como Veles i Vents?
EliminarMuy bueno Manuel el repor, la sensación de delincuente en el Ivam es tremenda, según vas pasando por la sala sientes a tus espaldas la mirada de un funcionario que parece estar esperando que desenfundes la cámara para ponerte las esposas. La última vez que estuve no solo me prohibió hacer fotos si no me mando por dónde tenia que empezar hacer el recorrido del museo. Marcialidad total!!!
ResponderEliminarEstimado Sr./Sra. Unknown esa es la sensación. Y no pueden ampararse en los derechos de propiedad intelectual (conozco algún artista que tiene obra en el IVAM y no se opone a que la fotografíen -salvo, claro está, que con ello vayas a hacer negocio- . Si lo que fotografías es un cartelito para tener nota del autor y poder saber más de él, no creo que pueda hablarse de derechos infringidos. ¡Qué triste!
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