DE UN PAÍS EN PROCESIÓN
De un país donde el paro lleva a
los umbrales de la pobreza a miles de familias y embarga de inseguridad a otras
tantas. De un país donde se colocan miles de millones de euros para salvar a
unas Cajas de Ahorro que han enriquecido -de manera burda, pueril, miserable y
delictiva- a quienes las dirigían: políticos, ex políticos o amigos de unos y
de otros. De un país en el que sobran centenares de miles de éstos, los
políticos (sindicalistas, asesores y correveidiles varios, incluidos)
vividores, mercachifles, botarates, sinvergüenzas, inexpertos y buscavidas
amparados por (¡qué triste!) los votos de a quienes engañan
reiteradamente. De un país donde,
por encima de cualesquiera otras noticias de interés económico-social, prevalecen los antes y
después de dos equipos de fútbol: el de papá Estado y el del hijo respondón.
De un país laico, sea ésta mi visión de la pasada Semana
Santa.
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