GONDOLAX. ESTUDIO. PARTE TRES
Ir a Venecia y no dar un paseo en góndola (80 euros/40 minutos) es como ir a Valencia y no comer paella, visitar Madriz y no bailar un chotis, pisar Barcelona y no comprarte la camiseta del Messi o dejar Sevilla olvidando comprar una muñequita con traje de faralaes para encima de la tv.
¿Cantan los gondolieris? Acabemos con ese mito. El Gondolieri limpio no, no canta. Aunque es cierto que, en la embarcación, no se está lo suficientemente cerca de ellos para olerles, los vientos que cruzan canales y canaletos, desmentirían ipso facto mi anterior afirmación.
¿Porqué no hay gondolieras? Porque las italianas se niegan en redondo a ceñirse el suéter a rayas y el sombrerito de paja encintado. Pero que no, que no y que no. Que no hay forma. Y mira que las autoridades lo han intentado. Que si me hacen gordita las rayas transversales; que si la manga corta me deja los brazos moreno agroman; que si el remo me perfila un busto demasiado atlético. Cualquier cosa menos gondolear por las calles de Venecialand.
¿Alguna pregunta más?
- Si, una última. ¿Tiene Vd. más fotos de góndolas?
- ¡Ja! No ha visto usted ná.
Letras y fotografías de Manuel Forés
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