TORO, TORO, TOROOOO !!!!!!!!!!!!!!
Prometí hasta el meter. Gasté más de lo que tenía. Y tanto gasté y tanto prometí que se me apagaron las luces del traje y no tuve con qué encenderlas. Salí al coso fundido pero ya no había nadie. El temido “fundido”.....
- ¡Je, toro, je!
Por no quedar, no quedó ni el toro.
Otrora pude empapelar el tocador-altar de mi habitación del hotel con las lisonjas de los periodistas. Ahora no doy abasto con su menosprecio y su desaforo. Ayer fui carne del papel couché pletórico de éxito y brillo, hoy lo soy del banquillo de los acusados y del zotal de la prisión que jamás nunca pisaré.
Tres malos día en los medios se soportan con cierta facilidad. Los profesionales de esto, sabemos llevar el oprobio con la hidalguía y tranquilidad que da la experiencia en estas lides. El pueblo me entronó y yo de aquí... yo de aquí no me bajo.
Imágenes de David Marí.
Letras de Manuel Forés.




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