GRRR, GRRRR (GRRRUNYITS. EXPOSICIÓN DE CÉSAR BLAY).


El perro ladra por muy domesticado que esté. Unos más que otros. Es, no obstante, un aviso. Un perro mudo es un peligro pues puede morder sin advertirlo previamente. Un desgarro muscular o un bocado dañino pierde mucho dramatismo si el descarnado se realiza en silencio. El bozal es un remedio para que el perro no muerda. Pero no el único.

César Blay propone embozar a políticos y a políticas por si nos muerden (que alguna mordida haila). Al colocarles el artilugio en los morros les impide su reiterado ladrido. Ahora sólo les queda gruñir. Y eso hacen. Y lo hacen, juntitos, en una sala de Exposiciones. En Guardamar. En Guardamar de La Safor. Por cierto, bonito restaurante del 1.602.

Gracias César, se agradece la propuesta. Eso y un huecesito de goma, y ale dejar de gruñir.


Imágenes y letras de Manuel Forés.















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