CONSEJOS, NO GRACIAS.


Es un hecho más o menos comprobado que somos muy dados a filosofear y, especialmente, a psicoanalizar y aconsejar a nuestros más próximos prójimos. Cuanto más próximos prójimos más intenso es el alarde psicológico.

A mi raro juicio, el mejor consejo gratuito que se le puede ofrecer al “sufrido” “paciente”, -a mi no me cabe la más minina duda ni me cabe más na de na- es .....

¡Un momento! Yo no quiero dar consejos a nadie. ¿Quién soy yo para dar consejos?

¿A ti? ¿Yo?

¿Respiras? ¿Andas? ¿Toses? ¿Comes? ¿Muerdes? ¿Cantas? ¿No cantas? ¿Qué no cantas? ¿Qué no cantas porque desafinas y te da vergüenza? ¿Cómo dices? ¿Vergüenza de qué? ¿De no ser ferpecta?

A la miiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiierda el canto, la afinación, la perfección, el vecino gay, el ruido, la angustia, el dramatismo, la culpa in eligendo y la culpa de tamarindo.

Así que recoge que nos vamos. Lo que no haga falta, al horno crematorio y depur.ador.




Letras e imágenes de Manuel Forés.


 Foto 1.- Horno pa los dramas chungos.


Foto 2.- Horno me entiendes horno me explico bien.


Foto 3.- Hor no, los donuts!

 Foto 4.-  Horno torrinco.

Foto 5.- A la mierrrrrrrrrrrrrrrrrda!

Comentarios

Entradas populares