CABALLOS Y CABALLAS, RELINCHAR QUE EL MUNDO ES NUESTRO.
PRIMER RELINCHO
Estoy harto de ser un caballo de
carga. Tras de esa carga, vendrá otra, por mucho que cumpla fielmente mi
cometido o relinche cansado de soportar tanto peso. Me dirigen donde quieren.
Me alimentan con sobras y me cobijan en un chamizo. Sólo me peinan y me limpian
para obtener algún premio. ¡¡Ellos!!! ¡¡Un premio para ellos!! No estaría de más que repartiéramos el
peso de vez en cuando. O que me dejaran llevar las riendas para variar.
Que no tengan miedo: yo no les iba a golpear con la fusta, ni con la mano, ni con nada. Yo les
trataría bien. Sólo bastaría con recapacitar en cómo me gustaría que me
trataran a mi y a los de mi especie, fueran de carga o de monta.
SEGUNDO RELINCHO
No sé de política. Ni me gusta. Ni me gustan los políticos. Ni me gusta "contrapensar" con quienes ladran cuando hablan de política si no piensas igual que ellos (y ladran de todos los colorines). Ni me gusta hablar u oír a aquellos que vomitan a pie juntillas lo que les insufla su medio de comunicación predilecto.
Pero... pero ME DISGUSTA lo que veo y lo que vivo. ¿El qué? Entre otras muchas cosas, esto; toma nota:
1.- Que nuestros representantes políticos sean tan mediocres (o ni eso).
2.- Que elijamos a nuestros representantes por medio de una lista cuyos nombres nunca antes oí. Las caras ni salen.
3.- Que los elija por su cara bonita (es un decir) y no tras una análisis de su programa electoral que nunca leí.
4.- Que su programa electoral resulte imposible de cumplir (y de leer).
5.- Que una vez en el poder nos gobiernen en razón de un interés primordial (que no el único): conseguir votos para perpetuarse en su escaño.
6.- Que sean incapaces de alcanzar acuerdos sobre asuntos de interés ya no general incluso universal: trabajo, educación, salud, etc.
7.- Que aquellos que elegimos para que administraran la res pública se estén forrando el bolsillo metiendo la mano donde no deben.
8.- Que les importen más sus estadísticas que las personas.
9.- Que todo parezca circunscribirse a comprar lo que nos venden aunque eso nos lleve a la ruina.
10.- Que sienta que nuestra forma de vivir (de alimentarnos, vestir, pensar, comunicar ... etc) esté controlada por no se sabe qué lobbys de poder que ganan siempre, pase lo que pase, digamos lo que digamos, nos pongamos como nos pongamos.
Vale, hasta aquí, más o menos, lo de siempre y ¿ahora? ¡Buff! de momento escribo en la red lo que más o menos pienso.
Nota: para el espía que me esté controlando estas letras: Hola ¿qué tal? que a los bueno días.
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