SUBIR Y BAJAR.

Suben y bajan, como los estados de ánimo, como los ciclistas, los ascensores y los tapones de cava. Suben y bajan en Bocairente, como podrían hacerlo en Aranjuez o en Altea o en el mismísimo Ador. El quid es pedalear, elegir la planta o decidir qué botella. Lo de menos será el lugar. Lo de más, será las personas con las que subes (o las que están ahí cuando bajas).









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