¡Ay de los Adanes sin Evas!
“Lunes.- El animal nuevo dice que su nombre es Eva. Me parece bien y
nada tengo que objetar. Dice que lo llame por ese nombre cuando quiero que
venga a donde yo estoy. Le dije que, si era para eso, estaba de más. Es
evidente que con esto salí ganando en su respeto; la verdad es que se trata de
un nombre amplio, que está bien y se presta a repetirlo. Dice que no debo usar
la palabra él, sino la de ella, cuando hablo de su persona. Sobre
eso habría que hablar probablemente mucho; a mí me es igual; me tendría sin
cuidado lo que a ella se refiere, si se las arreglase para vivir ella sola, y
si no hablase.”
Mark Twain escribió un pequeño
relato plagado de humor y de nostalgia, a modo de diario. ¿Los narradores de
ese Diario? Adán y Eva (de ahí su título “El Diario de Adán y Eva). ¿La gracia?
Subrayar el amor entre un hombre y una mujer a pesar de sus diferencias... universales.
La obra de teatro que vi ayer,
toma la idea de Mark Twain, y la traspola, la transforma, la actualiza y la teatraliza sin perder el humor con que se
engendró originariamente. Texto e interpretación permiten esbozar una sonrisa o
asomar una lagrimilla.
Me gustaron mucho Ana Milán y Fernando
Guillén Cuervo (que descaradamente imita a un conocido político cuando hace de
Adán). Me parecieron excelentes. Lo pasé muy bien y la recomiendo.
Letras de Mark Twain y Manuel Forés
Afoto de Manuel Forés
http://www.lasprovincias.es/20131023/ocio/teatro/milan-fernando-teatro-talia-201310232051.html
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